En 1820, distintos caudillos del interior se alzaron contra el gobierno residente en Buenos Aires. Esos caudillos expresaban el descontento de sus provincias con respecto a la polÃtica centralista llevada a cabo por el gobierno directorial y el Congreso de Tucumán. Este conflicto llevó a un enfrentamiento armado en Cepeda, en el cual vencieron las tropas provincianas. Como consecuencia de esta batalla, el gobierno central se disolvió y se produjo una grave crisis polÃtica. Esta crisis adquirió caracterÃsticas diferentes en Buenos Aires y en el interior:
- Buenos Aires, después de Cepeda, se convirtió en una provincia, pero se sucedieron gobernadores que no pudieron mantenerse en el poder. Finalmente, MartÃn RodrÃguez logró estabilizarse en el gobierno, en septiembre de 1820. Durante su gobierno se hicieron reformas que sentaron las bases del estado provincial de Buenos Aires. Cuando RodrÃguez terminó su mandato en 1824 le sucedió Juan Gregorio de Las Heras, que mantuvo algunas de las polÃticas de su antecesor.
Batalla de Cepeda
- Las provincias del interior, después de Cepeda, se organizaron como entidades autónomas y se dieron reglamentos y constituciones propias. Al frente de cada provincia se hallaba un caudillo de gran prestigio, como Estanislao López, en Santa Fe; Facundo Quiroga, en La Rioja, y Francisco RamÃrez, en Entre RÃos.
En las Provincias Unidas se veÃa la necesidad de tener una organización común. Para alcanzar ese objetivo se convocó a un congreso constituyente, que se reunió en Buenos Aires a partir de 1824. Sin embargo, un hecho modificó el accionar de este congreso: la guerra con el Brasil. Este conflicto bélico se produjo por la ocupación brasileña de la Banda Oriental, hecho que obligó a la creación de un poder ejecutivo nacional para unificar a todas las provincias frente al enemigo exterior. El Congreso creó, entonces, la Presidencia de la Nación y designó para ocupar el cargo de presidente a Bernardino Rivadavia. Los diputados que estuvieron a favor de estas medidas fueron denominados unitarios, sus opositores fueron llamados federales.
El primer presidente de la República no obtuvo el apoyo de los caudillos de las provincias ni tampoco logró un acuerdo favorable para la Argentina en el conflicto con el Brasil. Por lo tanto, Rivadavia debió renunciar en 1827 y poco tiempo después, el gobierno central era nuevamente disuelto.
Al finalizar el primer mandato de Rosas, varios gobernadores le sucedieron sin poder sostenerse en el gobierno. Ante estas difÃciles circunstancias, Rosas fue elegido nuevamente gobernador en 1835. Rosas gobernó en este segundo perÃodo con la suma del poder público, por lo cual no debÃa rendir cuenta de sus actos a autoridad alguna. Su objetivo fundamental fue el mantenimiento del orden en todo el paÃs. Sin embargo debió enfrentar levantamientos en el interior y conflictos armados con naciones extranjeras. Después de muchos años de gobierno, el gobernador de Entre RÃos, Justo José de Urquiza, se rebeló contra Rosas. Organizó un ejército, que se llamó Ejército Grande, y derrotó a Rosas en la batalla de Caseros, el 3 de febrero de 1852.