José Francisco de San Martín nació el 25 de febrero de 1778 en un pueblo llamado Yapeyú; en la actual provincia de Corrientes, que había pertenecido a las misiones jesuíticas. Allí, su padre desempeñaba el cargo de teniente de gobernador. San Martín fue a España siendo un niño y a los trece años inició su exitosa carrera militar. En 1811 decidió volver a la tierra donde había nacido, para ponerse al servicio de la naciente revolución. San Martín llegó en marzo de 1812 y se le encargó la formación de un regimiento que se llamaría Granaderos a Caballo. Con este regimiento venció a los realistas en el combate de San Lorenzo, el 3 de febrero de 1813.
San Martín concibió un plan para la Independencia cuyas estrategias consistieron en:
• Mantener defendida la frontera norte, encomendando esa tarea a los gauchos de Güemes y al Ejército del Norte.
• Cruzar la Cordillera de los Andes con un ejército bien equipado y con hombres disciplinados y entrenados militarmente.
• Derrotar a los realistas que ocupaban Chile y reponer el gobierno chileno independiente, caído en 1814.
• Embarcar hacia el Perú con un ejército para evitar así las largas y difíciles travesías terrestres, vencer a los españoles y declarar la independencia del Perú.
Para que llevara a cabo el cruce de los Andes, San Martín fue nombrado gobernador intendente de Cuyo. Dos años le llevó a San Martín preparar su Ejército de los Andes en el campamento de El Plumerillo, en Mendoza. Por fin, el 17 de enero de 1817 inició el cruce de la cordillera, con alrededor de 4.000 combatientes, 1.500 auxiliares, 18 cañones, 9.000 muías y 1.500 caballos.
San Martín hizo creer al enemigo que atravesaría la montaña por los pasos de menor altitud, ubicados al sur. Sin embargo, el cruce de la mayor parte del ejército se realizó por los pasos de mayor altitud, los pasos de Uspallata y Los Patos, sorprendiendo a los realistas en la zona en que se concentraba su mayor poder militar y político. El Ejército de los Andes realizó la travesía soportando grandes fríos, falta de oxígeno, pasando por desfiladeros y por el borde de peligrosos precipicios, y sufriendo la pérdida de hombres y animales.
Cuando los realistas de Santiago de Chile se enteraron de que San Martín se aproximaba, enviaron aceleradamente un ejército a contenerlo. Los dos ejércitos se enfrentaron en Chacabuco y el 12 de febrero de 1817, San Martín obtuvo un éxito rotundo. Dos días después de la batalla, San Martín entró triunfal en Santiago.
El patriota chileno Bernardo O’Higgins fue designado Director Provisional de Chile. Los realistas se refugiaron entonces en el puerto de Valparaíso y desde allí, cuando recibieron refuerzos, hicieron una salida, sorprendieron a los patriotas y los derrotaron en Cancha Rayada el 19 de marzo de 1818. Rápidamente, San Martín rehízo sus fuerzas, con las cuales, el 5 de abril de 1818, venció a los realistas en la batalla de Maipú. Esta batalla significó el fin del dominio realista en Chile y permitió el inicio de la expedición al Perú.
San Martín formó el Ejército Unido Argentino-Chileno con unos 5.900 hombres. El 20 de agosto de 1820 zarpó la expedición libertadora al Perú y tocó tierra en Paracas. Desde allí envió al general Álvarez de Arenales a combatir en la zona de La Sierra. Arenales obtuvo los triunfos de Nazca y Pasco.
Entretanto, San Martín mantenía prácticamente sitiada la ciudad de Lima y realizaba negociaciones para intentar un acuerdo pacífico con los realistas, que no se concretó. San Martín pudo ocupar la ciudad, pero esperó a que se lo solicitaran las autoridades. Entró en la ciudad de Lima el 9 de julio de 1821. El 28 de julio se reunió una junta que proclamó la independencia y ofreció a San Martín el gobierno, que asumió con el título de Protector del Perú. Sin embargo, los realistas conservaban fuerzas militares importantes. Para vencerlas, San Martín necesitaba el apoyo del general venezolano Simón Bolívar, quien había vencido a los realistas de Venezuela, Colombia y Ecuador.
En julio de 1822, San Martín y Bolívar se entrevistaron en Guayaquil para planear la lucha en común. Tras la entrevista, San Martín volvió a Lima, renunció a su cargo de Protector y se retiró del Perú, dejando a Bolívar la tarea de proseguir la Guerra de la Independencia.
En 1823, San Martín retornó a Buenos Aires, de donde se alejó en 1824, entristecido por las disidencias civiles, se radicó en Bélgica.
En 1829 intentó volver a su tierra, pero cuando se acercó al puerto de Buenos Aires fue informado del alzamiento de Lavalle contra el gobernador Manuel Dorrego y no quiso desembarcar. Volvió a Europa en 1830 y murió en Boulogne-Sur-Mer (Francia), el 17 de agosto de 1850.