En el Nordeste de África surgió la civilización egipcia, una de las más antiguas del mundo. Se desarrolló junto al río Nilo, en parte del territorio del Egipto actual.
Evolución histórica: alrededor del 6000 a.C. habría comenzado el poblamiento de Egipto. Sus habitantes fueron el resultado de la mezcla de pastores de piel morena que provenían del Oeste, negroides llegados de las costas del mar Rojo y semitas (la otra rama de la raza blanca) originarios de Arabia.
Inicialmente el pueblo se reunión en clanes, o sea agrupamientos de descendientes de un antepasado común. Después surgieron dos reinos: el del Alto y el del Bajo Egipto (en el Sur y en el Norte del país, respectivamente), que se unificaron aproximadamente en el 3500 a.C.
Poderosas familias o dinastías de una u otra región lograron gobernar todo el país. Lo hicieron sucesivamente desde las ciudades de Tinis y Menfis, en el Bajo Egipto, y Tebas, en el Alto Egipto. Este período, en el que predominaron los príncipes tebanos, se llamó del Imperio Medio y se desarrolló entre los siglos XX y X a.C. Fue el de máximo explendor; hubo grandes gobernantes, como Ramsés II, y los egipcios extendieron su poder a los pueblos vecinos. Durante el Bajo Imperio, entre los siglos X y I a.C , el país fue sucesivamente invadido y dominado por pueblos asiáticos y europeos, para, finalmente, quedar incorporado al Imperio Romano.
Gobierno, pueblo y vida económica: Egipto fue una monarquía absoluta y teocrática, porque el máximo gobernante, al que se llamaba faraón, poseía autoridad total y era considerado de origen divino. Todos los funcionarios -jueces, ministros, guerreros, gobernantes locales- dependían del faraón y actuaban en su nombre.
Las clases sociales se dividían en superiores e inferiores. Entre las primeras estaban las de los sacerdotes, los nobles, los guerreros y los funcionarios; entre las segundas, los comerciantes, artesanos y pastores. Los esclavos eran muy numerosos y especialmente estaban al servicio de las clases superiores.
La vida económica se basaba en la explotación de la tierra y el comercio. De las minas extraían cobre en cantidad y exportaban gran parte del trigo que producían. En el exterior adquirían maderas, metales preciosos, marfiles, sustancias aromáticas y otras materias primas.
Religión: a través de toda su historia, los egipcios tuvieron intensa actividad religiosa. Creían en la vida eterna y para alcanzarla practicaban el bien y la justicia.
Los egipcios fueron monoteístas en los primeros tiempos, pero después las clases populares cayeron en el politeísmo. Se llegó a adorar a numerosos dioses, identificados en algunos casos con animales, como el chacal, el gato y el escarabajo. Los monoteístas adoraban a un dios creador de cuanto existía. Lo identificaban con el Sol y le daban distintos nombres según las épocas y ciudades (Amón, Ra, Pta, Osiris). El pueblo creía en la existencia de una familia divina, formada por el Padre, la Madre y el Hijo -a los que muchos llamaban Osiris, Isis y Horus- y representados por el Sol, la Luna y el Sol naciente, respectivamente.
Los egipcios creían en la existencia de otra vida para el ser humano después de su muerte. Por ello decían que el alma del difunto sólo sería feliz si el cuerpo que la había cobijado se conservaba y era bien tratado hasta que una y otro volvieran a reunirse.
Estas creencias provocaron que los egipcios tratasen de evitar la natural destrucción de los cadáveres y su conservación en tumbas. Para ello, si las posibilidades económicas familiares lo permitían, el cuerpo era momificado o embalsamado, puesto en un féretro y, finalmente, depositado en un sepulcro.
Cultura: la civilización egipcia alcanzó un importante desarrollo cultural, muchas de cuyas manifestaciones se conservan hasta nuestros días.
El arte en que más sobresalieron fue la arquitectura, concretada en la construcción de sepulcros, templos y palacios, algunos de ellos asombrosos por su gran tamaño.
Los sepulcros eran de tres tipos:
- Mastabas, modesta construcción rectangular que, a través de un túnel cavado en su piso de tierra, daba entrada a un recinto donde se depositaba el cadáver.
- Pirámides, enormes construcciones de piedra destinadas a servir de tumba a los faraones -como Kheops, Kefrén y Micerino- que se conservan en las cercanías de El Cairo, ciudad capital del Egipto moderno. La de Kheops (considerada una de las siete maravillas del mundo antiguo) tiene 227 metros de lado y su altura incial fue de 146 metros, habiendo perdido 8 metros por desgaste de su cúspide.
- Hipogeos, grandes sepulcros excavados en las laderas rocosas de las montañas cercanas a Tebas.
De sus templos y palacios quedaron restos que nos permiten apreciar su calidad arquitectónica y el gusto artístico con que fueron construidos. Por muchos siglos se han conservado en Karnak, Luxor, Abu Simbel y otros lugares del país.
De la escultura egipcia tenemos importantes testimonios, como los inmensos colosos tallados en la roca viva y la Esfinge, hecha en piedra y que representa a un ser con cuerpo de león y cabeza humana. La pintura, utilizada para adornar paredes interiores, se caracterizó por representar a seres humanos en posición rígida, con el torso de frente y la cabeza de perfil. A las figuras femeninas las coloreaban de amarillo y a las masculinas de rojo. Los temas pictóricos eran de carácter religioso o relativos a la vida diaria.
Los egipcios llegaron a tener amplios conocimientos matemáticos, astronómicos, físicos y químicos. En cambio, poco avanzaron en medicina, muy mezclada entre ellos con la magia y la hechicería. Se les atribuye la invención del arado, la navegación con remo y diversos sistemas de riego.
Escritura: crearon un complicado sistema de escritura ideográfica, que con el correr del tiempo se fue simplificando y aproximándose a la fonética.
La primera forma de escritura que usaron fue la jeroglífica, compuesta por dibujos de figuras que representaban ideas. Era de difícil comprensión y sólo llegaban a dominarla los sacerdotes y los escribas.
Generalmente hecha en paredes, casi siempre se refería a temas religiosos o a la vida y obra de los faraones. Los egipcios también utilizaron variantes simplificadas de este sistema de escritura para facilitar su uso con fines comerciales o propios de la vida diaria.
Desaparecida la antigua civilización egipcia, por siglos permaneció en el misterio el significado de los jeroglíficos dibujados en templos y tumbas. Desde el año 1.800 los estudió hasta descifrarlos el sabio francés Champollión y su descubrimiento permitió reconstruir en gran parte la historia de esta antigua civilización.