Todas las provincias se fueron adhiriendo al Pacto Federal de 1831, una de cuyas cláusulas disponÃa la reunión de un Congreso General que deberÃa organizar el paÃs y darle un gobierno federal. Si bien esa asamblea no se hizo hasta 1852, todas se mantuvieron unidas, aceptaron la denominación común de Confederación Argentina y confiaron el manejo de las relaciones exteriores al gobernador de Buenos Aires.
El primer gobierno de Rosas corrió desde 1829 hasta 1832. En su transcurso se firmó el Pacto Federal y fue vencida la Liga Unitaria.
A Rosas lo sucedió en el mando el general Juan Ramón Balcarce, quien debió renunciar en octubre de 1833 al acusarlo los federales de mostrarse complaciente con los unitarios. Durante su gestión ocurrieron dos hechos destacables: en enero de 1833 los ingleses se apoderaron de las islas Malvinas -acto de fuerza que nuestro paÃs no aceptó- y Rosas realizó una campaña contra los indios araucanos. La Expedición a los Desiertos del Sur, como se la llamó, concluyó a principios de 1834 con la liberación de muchos cautivos y la ocupación de tierras hasta entonces dominadas por las tribus.
Juan Manuel de Rosas, Por Gaetano Descalzi (1809-1886) (Museo histórico nacional) [Public domain], undefined
Después de la renuncia de Balcarce sobrevino en Buenos Aires un perÃodo de crisis polÃtica, que culminó al llegar la noticia del asesinato de Quiroga, ocurrido en Barranca Yaco, Córdoba, el 16 de febrero de 1835. Al saberse esto, la Junta de Representantes se apresuró a elegir otra vez gobernador a Rosas, otorgándole la suma del poder público (autoridad ilimitada).
Rosas asumió el mando en abril y, por sucesivas reeleciones, lo ejerció hasta febrero de 1852. Durante estos años se mostró cada vez más riguroso en el trato dado a los opositores, entre los que se incluyó a los llamados federales tibios. Muchos de éstos y numerosos unitarios prefirieron desterrarse en los paÃses vecinos antes que renunciar a sus convicciones. Una polÃtica similar se ejecutó en las otras provincias, cuyos gobernadores aceptaban la supremacÃa de Rosas.
Entre los argentinos que se exiliaron -muchos de ellos hombres jóvenes- cabe recordar a Juan Bautista Alberdi, Juan MarÃa Gutiérrez, Domingo Faustino Sarmiento, Vicente Fidel López y Esteban EcheverrÃa, a quien todos consideraban su guÃa polÃtico. Precisamente fue EcheverrÃa el que redactó en Montevideo un libro -al que llamó Dogma Socialista- para dar a conocer las ideas de la Asociación de Mayo, una entidad de la que formaban parte muchos de los exiliados.
Las luchas internas e internacionales
Numerosos fueron en esta época los conflictos internos e internacionales que debió soportar la Confederación Argentina. Algunos exigieron grandes esfuerzos para que se pudiera mantener la integridad del territorio patrio.
Guerra con Bolivia
A partir de 1837, la Confederación y Chile mantuvieron un conflicto armado con Bolivia, por entonces unida al Perú. La guerra se prolongó por dos años y terminó sin mayores consecuencias.
Agresión francesa
En 1838 se inició un enfrentamiento con Francia, cuyo gobierno mostraba por entonces un gran afán por conquistar territorios fuera de Europa. En 1840 se levantó el bloqueo que los franceses habÃan sometido al puerto de Buenos Aires y se devolvió la isla de MartÃn GarcÃa.
Corrientes, Lavalle y la Coalición del Norte
A partir de 1839 se sucedieron levantamientos, conspiraciones y alianzas promovidas por los unitarios o federales disidentes. AsÃ, el gobernador de Corrientes, Genaro Berón de Astrada, rompió con Rosas, pero fue vencido y muerto por tropas al mando del entrerriano Justo José de Urquiza. En ese año se organizó en Buenos Aires una conspiración destinada a promover levantamientos en la provincia y cooperar con una expedición que Lavalle harÃa desde el Uruguay. Descubierta la trama, fue fusilado el teniente coronel Ramón Maza, a cuya muerte siguió la de su padre, el ex gobernador Manuel Vicente Maza, bárbaramente asesinado. El gobierno también logró dominar una revolución promovida por estancieros de Dolores y Chascomús.
En el transcurso de 1839, el general Lavalle, con apoyo de la escuadra francesa, partió de la Banda Oriental e invadió Entre RÃos. Después de ser vencido allà por el gobernador Pascual Echagüe, pasó a Buenos Aires y cuando se creÃa que atacarÃa la capital, cambió de rumbo y se dirigió al Norte. Lo hizo porque allÃ, tras ser asesinado el gobernador tucumano Alejandro Heredia, se habÃa organizado una coalición que integraban varias provincias y cuyas tropas estaban al mando de Gregorio Aráoz de Lamadrid. Con la derrota de ambos jefes la Coalición del Norte se deshizo y muchos de sus inspiradores fueron ejecutados, entre ellos el catamarqueño Marco Avellaneda. Lavalle perdió la vida en octubre de 1841, al pasar por Jujuy con rumbo a Bolivia.
Nuevos levantamientos de Corrientes
Por segunda vez la provincia de Corrientes se pronunció contra Rosas y dio el mando de sus tropas al general José MarÃa Paz, quien poco antes se habÃa evadido de Buenos Aires. Este jefe militar venció en noviembre de 1841 a Echagüe y penetró en Entre RÃos, pero al entrar en conflicto con el gobernador
correntino Pedro Ferré debió dejar el mando al uruguayo Fructuoso Rivera. Este fue vencido por su compatriota Manuel Oribe en Arroyo Grande, con lo que el pronunciamiento perdió toda posibilidad. El nuevo gobernador de Entre RÃos, el general Urquiza, terminó en 1847 con un tercer levantamiento promovido en Corrientes por los hermanos Madariaga.
Agresión anglo-francesa
Después de triunfar en Arroyo Grande, el general Oribe trató de recuperar el gobierno del Uruguay, que le habÃa sido arrebatado años atrás por Rivera. Al ser vencido éste por Urquiza en India Muerta, Oribe pudo dominar toda la campaña uruguaya y sitiar Montevideo, cuyo puerto fue, a la vez, bloqueado por una escuadra argentina al mando de Brown. La defensa de la capital oriental se confió al general Paz.
Para evitar la caÃda de Montevideo, una flota inglesa se apoderó por sorpresa de las naves de Brown y, combinando su acción con barcos franceses, en setiembre de 1845 inició el bloqueo de los puertos argentinos. Los europeos pretendÃan tener derecho a navegar libremente por los rÃos interiores de la Confederación, a lo que ésta se oponÃa.
Con el objeto de afirmar su posición, los bloqueadores decidieron avanzar por el Paraná aguas arriba. Esto hizo que el 20 de noviembre de 1845 se produjese un sangriento combate en la Vuelta de Obligado, cerca de la ciudad bonaerense de San Pedro. Finalmente, Inglaterra en 1849 y Francia en 1850 reconocieron plenamente la soberanÃa de la Confederación sobre los rÃos interiores.
Parana Obligado 5, Por Thialfi (Trabajo propio) [Public domain], undefined
Pronunciamiento de Urquiza
El gobernador de Entre RÃos, don Justo José de Urquiza, se fue distanciando de Rosas y en 1851 decidió no renovarle el manejo de las relaciones exteriores. A la vez que obtenÃa la adhesión de Corrientes, formalizó una alianza con el Brasil y el gobierno de Montevideo. Poco después logró que Oribe levantase el sitio de la ciudad uruguaya. Mientras tanto, Rosas declaraba la guerra al Imperio.
Al frente de numerosas tropas, a las que se llamó el Ejército Grande, Urquiza dominó Santa Fe y penetró en la provincia de Buenos Aires. Y el 3 de febrero de 1852 derrotó totalmente a Rosas en la batalla de Caseros. El vencido renunció al cargo de gobernador y se exilió en Gran Bretaña.
Acuerdo de San Nicolás
Después de su triunfo militar, Urquiza entró en la ciudad de Buenos Aires, designó gobernador interino a Vicente López y Planes e invitó a los gobernadores de todas las provincias a reunirse con él en San Nicolás de los Arroyos. Allà se acordó el 31 de mayo mantener la vigencia del Pacto Federal de 1831 y apoyar la reunión de un Congreso Constituyente.
La Constitución de 1853
Cada provincia eligió dos diputados al Congreso, que se reunirÃa en Santa Fe. La de Buenos Aires retiró los suyos en setiembre al triunfar un movimiento local contrario a Urquiza. Iniciadas las sesiones del Congreso enjioviembre de 1852, la Constitución federal quedó aprobada el 1 de mayo de 1853.
Juan Manuel de Rosas
Nació en Buenos Aires en 1793. Desde joven se dedicó a las tareas rurales y adquirió fama por su espÃritu de orden. Siendo comandante general de campaña -o sea jefe de milicias campesinas- apoyó militarmente al gobernador MartÃn RodrÃguez cuando éste debió someter a los perturbadores. Casado con Encarnación Ezcurra, fue padre de dos hijos, Manuela y luán Bautista. Murió en Southampton, Inglaterra, en 1877.