En el Cercano Oriente está la Mesopotamia (tierra entre rÃos), situada entre el Eufrates y el Tigris, dos extensos rÃos que nacen en las montañas de Armenia y desembocan unidos en el golfo Pérsico. Como antiguamente gran parte de esta región se beneficiaba con el caudal de los rÃos mencionados, su suelo era apto para la agricultura y la ganaderÃa.
La fertilidad de la tierra mesopotámica determinó que allà desearan vivir pueblos invasores llegados desde regiones vecinas y que se desarrollasen importantes civilizaciones. Lo hicieron paralelamente con la egipcia y las principales fueron la sumeria, la asirÃa y la caldea.
Evolución histórica: unos 5000 años a.C. se establecieron en el Sur de la Mesopotamia los sumerios, pueblo del que tomó su nombre la región: el Súmer. Crearon ciudades, como Ur y Lagash, que unieron en una especie de federación o alianza; tuvieron un importante desarrollo cultural e inventaron el sistema de escritura llamado cuneiforme; canalizaron el agua de los rÃos y para sus construcciones utilizaron el ladrillo hecho de barro cocido.
Alrededor del 2500 a.C. los sumerios fueron dominados por dos pueblos semitas, los acadios y amorreos. Éstos fundaron la ciudad de Babilonia y lograron ocupar toda la Mesopotamia en tiempos del rey Hamurabi. Unos 2000 años a.C. el paÃs fue invadido por pueblos arios o indoeuropeos, como los hititas, kasitas y mitanios, que introdujeron el hierro y el caballo, desconocidos tanto por los sumerios como por los egipcios.
Los pueblos semitas de la Mesopotamia asimilaron los adelantos llevados por los invasores y los aprovecharon para rebelarse contra ellos y concluir con su dominación. El resurgimiento lo iniciaron los asirios, que tuvieron por ciudad principal a NÃnive y se hicieron famosos por su crueldad para con los vencidos. Dominaron a todos los pueblos vecinos, llegaron con su poder hasta Egipto y alcanzaron su máxima grandeza entre los siglos X y VII a.C. De sus reyes son especialmente recordados Senaquerib (fundador de NÃnive), Asurbanipal y Salmanasar, tan famosos por sus conquistas como por sus crueldades.
Los caldeos, un pueblo semita del Sur de la Mesopotamia, se aliaron con los medos, arios del vecino Irán, y juntos se alzaron contra los asirios, cuya capital, NÃnive, destruyeron en el 612 a.C. El rey caldeo Nabücodonosor dominó gran parte del imperio asirio y Babilonia, su ciudad capital, se hizo famosa por su poderÃo económico y sus bellezas arquitectónicas.
Poco tiempo duró el predominio de los caldeos, que fueron sometidos por los persas, un pueblo ario del Irán que ya habÃa dominado a los medos. En el 539 a.C. el rey persa Ciro se apoderó de Babilonia casi sin luchar y extendió su poder por toda la Mesopotamia.
Desarrollo polÃtico, social y económico: todos los pueblos mesopotámicos adoptaron lo creado por los sumerios y le agregaron algo propio. Por ello es posible estudiar en común los diversos aspectos de su desarrollo histórico.
El poder polÃtico estaba en manos del rey, quien representaba a la divinidad. Cuando conquistaron a los vecinos y se formó el imperio, el soberano ejercÃa el mando por medio de funcionarios administrativos o militares que actuaban en su nombre.
El pueblo estaba formado por los nobles, los hombres libres (comerciantes, campesinos, artesanos) y los esclavos, muchos de ellos reducidos a tal condición por ser prisioneros de guerra. Entre los asidos tuvieron gran prestigio los guerreros y entre los caldeos predominaron los sacerdotes.
El desarrollo económico de los caldeos fue mucho más importante que el de los asidos. Éstos cultivaron la tierra —de escaso rendimiento por ser pobre su territorio— y dieron gran importancia a la fabricación de cuanto se relacionase con la guerra. Los caldeos, en cambio, practicaron intensamente la agricultura y la ganaderÃa, tuvieron industrias, como la textil y la metalúrgica, fueron buenos orfebres y promovieron intensamente el comercio.
Religión: si bien entre los antiguos sumerios -como ocurrió con Abraham, padre de los hebreos- muchos reconocÃan a un único Dios Padre y Creador, con el correr del tiempo los mesopotámicos cayeron en el politeÃsmo y la idolatrÃa. Adoraban a los astros, a los fenómenos naturales y a las aguas, además de tener cada ciudad un dios protector (Asur para NÃnive y Marduk para Babilonia, por ejemplo). También creÃan en la existencia de genios, espÃritus benignos o malignos que luchaban entre sà para dominar a los hombres. Sus templos, denominados zigurats, tenÃan forma de torre escalonada cuadrangular de siete pisos.
Cultura: la escritura mesopotámica fue una invención de los sumerios, que completaron y aprovecharon otros pueblos. De la representación de palabras por medio de dibujos pasaron a la de sÃlabas articuladas.
Los mesopotámicos escribÃan en tablillas o ladrillos de arcilla fresca, que después horneaban. Se valÃan de un punzón y los signos tenÃan forma de cuña. De aquà el nombre de cuneiforme que se da a este tipo de escritura. En tiempos recientes se han encontrado miles de estas tablillas, muchas de las cuales contienen en forma continuada textos literarios, crónicas históricas o enseñanzas religiosas. De hecho, corresponderÃan a las páginas de nuestros libros. La arquitectura se manifestó principalmente por medio de la construcción de grandes palacios, cuyas paredes se hicieron inicialmente con adobe y después con ladrillo cocido. Como tuvieron que recurrir a estos materiales por carecer de piedra y madera, la consecuencia fue la poca duración de sus obras. Como ya hemos dicho, también levantaron templos, de menor tamaño que los palacios.
Los escultores se dedicaron en particular a la realización de bajorrelieves para adornar los edificios. En casi todos los casos representaban a seres humanos o animales. En materia cientÃfica fueron buenos matemáticos y astrónomos.
Babilonia
Babilonia llegó a ser la ciudad más importante del mundo antiguo en tiempos de Nabucodonosor. Para defenderla, este rey hizo construir una muralla de 30 metros de espesor y 50 km de extensión. Fue embellecida con jardines y estanques construidos en terrazas escalonadas, conjunto que a la distancia parecÃa estar suspendido en el espacio (otra de las siete maravillas del mundo antiguo). En previsión de que la ciudad fuese sitiada, en su interior habÃa depósitos de vÃveres y espacios de tierra destinados al cultivo. La magnÃfica ciudad perdió toda importancia al ser tomada por los persas e incorporada a su Imperio.